amor romántico

Desmontamos el mito del Amor Romántico

En la sociedad actual existe una idea de amor romántico que se ha ido creando a través de los medios de comunicación, películas, redes sociales, una estrategia comercial. Por eso es importante pararnos y analizar si realmente estamos hablando de amor o es otra cosa.

En primer lugar conozcamos qué es el amor romántico. Partimos de que somos educados en un modelo de cultura que diferencia la socialización de hombres y mujeres otorgando un rol específico a cada género. Estos estereotipos tradicionales, sumergidos en el machismo y en el patriarcado, marcan ciertas pautas a las personas en muchos aspectos de la vida, entre ellos el amor, estableciendo una serie de conductas que se suponen como «normativas». Estas conductas llevan hacia aspectos negativos y condicionantes, especialmente para las mujeres, que se toleran en una sociedad que entiende que eso es «amor», aunque no sea así.

Llegamos entonces a las situaciones de desigualdad en la pareja, que se cimienta en estereotipos y clichés, mitos sobre el amor romántico. Algunos de estos mitos son:

«El amor lo puede todo»: Por mucho que se quieran dos personas, hay muchas situaciones en la vida que pueden hacer que acaben llevando caminos diferentes. Además, la idea de que el amor lo puede todo lleva a algunas personas a aguantar situaciones intolerables, con la esperanza de que el amor lo arregle todo.

«El amor verdadero es la entrega total»: Tradicionalmente las mujeres han renunciado a sus carreras profesionales, objetivos o sueños «por amor». Para una relación de pareja sana es importante que cada persona tenga su independencia y su propia vida, se sienta realizado y tenga sus propias metas. Siempre hay que hacer sacrificios, pero nunca sacrificar todo por amor.

«La media naranja«: Nos han convencido de que somos una mitad y que debemos buscar la parte que nos completa. Sin embargo, todos somos personas completas, y tener una pareja es una decisión personal de cada uno, no es indispensable para ser feliz.

«Si se pone celoso/a es que te quiere»: El amor es confianza en la otra persona, los celos son un síntoma de desconfianza, inseguridad y dependencia. Una relación debe basarse en la libertad y la confianza, y nunca sobrepasar los límites de la intimidad personal y el respeto hacia la pareja. Cotillearle el móvil o querer saber dónde está en todo momento son conductas de control que sólo llevan a parejas tóxicas y dañinas. Si tienes dudas, lo mejor es hablar tranquilamente sobre el tema.

«Los polos opuestos se atraen»: La realidad es que normalmente nos atraen más las personas con ideas y gustos similares a los nuestros. Además, cuanto más tengas en común con tu pareja, más probable es que la relación sea duradera.

«Si estoy verdaderamente enamorado/a no me puedo sentir atraído/a por otras personas»:  A lo largo de la vida conocemos a muchas personas y suele pasar que en algún momento nos atrae alguien que no es nuestra pareja. Es completamente normal y no hay que agobiarse o martirizarse con la idea. Además, existen alternativas de relación no monógamas que no son lo «normativo» según los estereotipos tradicionales y son igualmente amor.

Todos estos conceptos vacíos están lejos de la realidad y llenos de un paternalismo que no hace bien a la sociedad, pero siguen estando muy presentes en nuestra sociedad, nuestra cultura y nuestro imaginario colectivo. Es necesario analizar cada tipo de amor, las formas de quererse, de compartir, de vivir, de sentir o, de un simple hecho, como abrazar. Salirnos de los cánones establecidos y buscar relaciones igualitarias y un amor sano. ¡Bajémonos del «mito del amor romántico»!

De esta forma la mejor solución es la deconstrucción personal. Necesaria para conocer, ampliar fronteras de nuestras identidades y libertades; comprender y analizar la libertad del amor bajo principio como la igualdad y el respeto. Por eso es necesario y fundamental ofrecer herramientas a los y las jóvenes para que puedan incorporar la sexualidad de una forma integral y ofrecer claves para que definan sus relaciones en base a criterios de bienestar, calidad, disfrute, seguridad, igualdad y respeto, lejos de la irreal idea de Cupido y del amor romántico.

Para ello desde el Centro de Día Comunidad Arcadia hemos querido reflexionar con ellos y ellas sobre el modelo romántico de amor y cuestionar la fusión, la pasión desde la que se sufre y la media naranja. Facilitarles las herramientas para que gestionen sus relaciones personales desde el respeto y el bienestar, dejando de sexualizar la imagen femenina. Os animamos a todos a reflexionar, a valorar si vuestras relaciones realmente os hacen felices o si son parte del mito del amor romántico. Y a quererse mucho, ¡pero quererse bien!

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