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Familias desestructuradas y disfuncionales

Familias desestructuradas y disfuncionales

Sabemos que la familia es el origen de todo nuestro desarrollo físico, mental y emocional. Desde que nacemos, son nuestros padres y círculos íntimos los que nos enseñan a vincularnos con la vida misma. Por eso, formar parte de familias desestructuradas puede involucrar cuestiones que nos generen malestares a la hora de vivir nuestra cotidianidad.

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    Familias disfuncionales

    Cuando las personas que nos crían no pueden darnos las herramientas necesarias para relacionarnos con el mundo de una manera saludable, podemos encontrarnos frente a familias disfuncionales. Hablamos de aquel círculo afectivo que no alcanza a cubrir las necesidades básicas (físicas, psicológicas y económicas), lo que hace que se produzca un desgaste emocional en cada uno de los miembros que la integran.

    Podemos ver que las personas tratan de evadir sus problemas, acudiendo a la agresión verbal. Esto provoca una recurrente falta de comunicación, la cual se puede resolver con charlas asertivas (decir las cosas de una forma más agradable y sin elevar los tonos de voz). Por eso, nuestra ONG se enfoca en realizar los acompañamientos adecuados para mejorar la comunicación entre las familias. Esto lo conseguimos gracias a nuestro Programa I+I y el Servicio de Prevención y Atención a infancia y adolescencia.

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    Si pensamos en un crecimiento sano, deducimos que lo mejor es que reine la paz y la armonía. Pero, en una familia problemática, las peleas reiteradas entre los padres es algo que puede perturbar esa tranquilidad. Si a eso le sumamos la falta de límites y normas impuestas, nos encontramos frente a personas que pueden llegar a desarrollar vínculos tóxicos entre sí.

    Vamos a encontrarnos, entonces, con niños que aprenden a ocupar roles de adulto a temprana edad. Muchos se ocupan de las tareas domésticas o de cuidar a sus padres problemáticos y se comienzan a materializar cambios de roles. A largo plazo, todo esto será contraproducente para todos los miembros del hogar.

    Asimismo, no hace falta tener problemas específicos para estar frente a familias desestructuradas. Muchas veces, hay madres o padres que se dedican por completo a la crianza del niño dejando a un lado el otro miembro de la pareja, ignorando la comunicación y al crianza conjunta del niño. Se producen vacíos emocionales y comunicativos en la pareja que, a la larga, darán como resultado problemas conyugales que afectarán la educación del niño.

    Nadie dice que las familias provoquen esos conflictos de manera consciente. Por lo general, hablamos de patrones heredados. Repetimos nuestra propia crianza sin darnos cuenta. Si nuestros padres nos involucraban en sus discusiones, posiblemente hagamos lo mismo cuando estemos en situaciones similares. Pero, también es cierto, que mucha gente anula esos patrones y logra todo lo contrario.

    En este sentido, nuestros programas de acompañamiento y apoyo escolar son fundamentales. Creamos los espacios adecuados para que los niños, provenientes de ambientes no saludables, puedan llevar una vida plena hasta que sus tutores puedan hacerse cargo de ellos. Esto incluye las asesorías terapéuticas y la asistencia educativa pertinente.

    PROYECTOS DESTACADOS

    Tipos de familias disfuncionales

    Cuando hacemos referencia a una familia problemática no siempre nos enfocamos en una sola causa. Si bien las conductas inadecuadas pueden no ser responsabilidad de una misma persona, es conveniente que identifiquemos las principales y más frecuentes situaciones que nos llevan a los conflictos entre los miembros. En general, hay diversos tipos de disfunciones en las familias.

    En primer lugar, podemos encontrarnos con miembros que presenten adicciones de diversa naturaleza. Desde el tabaco, el alcohol y las drogas hasta los excesos de alimentación, internet y televisión. Hay muchas formas de adicciones que pueden afectar a un círculo íntimo.

    En segundo lugar, están los desórdenes mentales como la depresión, el trastorno bipolar y complejos antisociales.

    En tercer lugar, mencionamos los abusos de tipo sexual, físico o psicológico. Estos suelen ser los más frecuentes, ya que nos muestran la cara de la manipulación, la agresión y los reproches.

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    Finalmente, uno de los principales tipos de disfuncionalidad ocurre cuando un miembro en concreto rehúsa ver la realidad tal como es. La irrealidad es una cuestión sumamente frágil porque nos evoca a una persona que niega las cosas y se justifica constantemente, lo cual nos estaría generando continuas peleas sin sentido.

    Por eso, mantenernos informados sobre estas cuestiones nos permitirá identificar los casos mucho más rápido y poder hacer algo para prevenirlos.

    Problemas sociofamiliares

    Podemos reflexionar sobre una serie de conflictos a los que los miembros de familias disfuncionales se exponen. Asimismo, no todo lo que vemos es producto de un solo factor, sino de muchos.

    El principal conflicto es la desintegración familiar que vemos reflejada en el abandono y la desatención. Esto lo consideramos una parte importante de falta de interés y miedo a hacerse cargo. Por eso, es muy usual percatarnos de la falta de comunicación y la carencia de estímulos para aprender cosas nuevas. Olvidamos el trabajo en equipo y buscamos soluciones rápidas a todo lo que sucede.

    En este sentido, muchas personas nos sentimos identificados con nuestros tíos, abuelos, padrinos u otros miembros de la familia extensa. Como mis padres no me hacen bien, busco la atención en otra persona. Así es cómo vamos creando, de manera inconsciente, un quiebre de roles y funciones. Además, podemos empezar a desarrollar conflictos de identidad. Nos volvemos retraídos, introvertidos, inhibidos ante cualquier cosa, perdemos el interés y nos desmotivamos con facilidad. Tendríamos que decir que nuestra insatisfacción se vuelve un síntoma de nuestra baja autoestima, a causa de sentirnos rechazados, señalados e, incluso, etiquetados por nuestro círculo más íntimo y por la sociedad misma.

    En definitiva, los problemas sociofamiliares nos llevan a mostrar rasgos de ansiedad y estrés reiterados.

    Para transformar estos estadios no saludables, ofrecemos nuestros servicios de prevención e inserción social. Gracias a esto, somos capaces de promover el desarrollo personal de las personas a nuestro cargo. Además, contamos con el proyecto de empleo para incentivar y motivar al cambio. Cuando las personas tenemos una rutina marcada, es más fácil vincularnos desde un lugar más ameno.

    En Asociación Murialdo nos dedicamos a prevenir situaciones de vulnerabilidad social dentro de la familia desestructurada, enfocándonos en la realización de actividades de apoyo educativo y de ocio.