Infancia y juventud

Cómo trabajar la frustración en niños

La mala gestión de sentimientos negativos en la infancia da lugar a grandes problemas conductuales en las etapas posteriores. Uno de los sentimientos más comunes en este contexto es la aparición de la frustración en niños.

Trabajar desde la familia, desde casa y desde las instituciones educativas en este sentido es esencial. Es de suma importancia enseñar a gestionar este tipo de sensaciones y de sentimientos para que los niños de hoy sean los adultos felices de mañana. Atención a la frustración.

¿Qué es la frustración en niños? ¿Cómo se detecta? Las respuestas a estas y otras muchas preguntas.

Frustración, ¿qué es?

Por propia definición, podemos decir que la frustración es ese sentimiento que sufren algunas personas cuando sus deseos no son cumplidos o llevados a cabo.

Se trata de un sentimiento complejo que provoca un amplio abanico de reacciones en quien la padece, como pueden ser los ataques de ira o la ansiedad, entre otros muchos. Insomnio, rabia o impotencia son otras reacciones aparejadas a la frustración.

rabieta por frustración

Teniendo en cuenta la alta probabilidad que existe de que no se cumplan todas las expectativas de una persona a lo largo de su vida, gestionar la frustración infantil se convierte en necesidad. Una gestión que debe ser aprendida desde las etapas más tempranas, cuando este sentimiento se da las primeras veces.

Tenemos que aprender desde pequeños a afrontar de una manera sana este tipo de situaciones. No podemos olvidar que el problema no está en la expectativa o deseo no cumplido. La problemática se encuentra en la forma en la que reaccionamos antes esta situación.

Los expertos, además, insisten en la relevancia que tiene en este tema el hecho de que las situaciones no están necesariamente aparejadas a cuestiones materiales. La frustración puede estar perfectamente relacionada con un asunto emocional o sentimental. Son planos donde también se dan situaciones de deseos o de expectativas no cumplidas.

¿Cómo afecta la frustración a los niños?

¿Quién no ha oído eso de «es una pataleta, ya se le pasará»? ¿Qué padre no ha vivido un ataque de rabia de su hijo? La frustración en niños es habitual, especialmente en algunos tramos de edades. Reconocer ese sentimiento y conocer sus causas será la mejor manera de poder ayudarles.

como afecta la frustración a los niños

El cariño, la paciencia y la comprensión son las mejores herramientas para este tipo de situaciones. Una manera de enseñar esta gestión emocional, en un contexto en el que la observación de los padres o de los familiares es el primer paso. Un niño estalla y esto no sucede por capricho o por defecto. Este tipo de situaciones tienen un detonante. Tenemos que saber identificarlo.

Los ataques de furia o de ira pueden estar provocados por este tipo de sensaciones. Saber identificarlas es lo que hace que podamos enseñar al niño esa experiencia y conseguir que tenga un desarrollo emocional sano que le ayude en el camino de su propia independencia. La mala gestión de la familia, sin embargo, provocará la situación inversa: convertiremos a nuestro hijo en un niño frustrado.

Para poder comprender e identificar el origen, es importante tener en cuenta los orígenes más habituales de ese sentimiento que hay detrás de la pataleta:

  • La frustración originada por los adultos. Esta es la que suele aparecer cuando los responsables o los adultos tienen que decir que no. En este caso, es normal que los padres impidan situaciones que pueden dañar al niño. El asunto está en conseguir protegerlos sin tiranizarlos. Los adultos somos responsables de mucha de la frustración que sienten los pequeños por la sobreprotección.
  • La que provocan otros niños. Los niños son egoístas y egocéntricos por naturaleza. Esto hace que existan numerosos conflictos inevitables. El secreto está en la mediación de los padres, en una intervención pacífica y llena de amor. Los malos ejemplos solo ahondarán en subrayar el sentimiento negativo. Los padres no pueden extender un conflicto entre niños. Tienen que apaciguarlo en cualquier caso. Ese es el mejor ejemplo.
  • La que provocan los objetos o los juguetes. Aunque pueda parecer una nimiedad, este es un tipo de frustración habitual. Los objetos, mientras aprenden, se les pueden resistir. Una explicación o una pequeña ayuda siempre será una buena manera de ayudarles en este caso.
  • Cuidado con la edad y el tamaño. Que no se sientan capaces por la edad y el tamaño genera mucha frustración a edades tempranas. Adaptar todo su mundo a estos dos aspectos es la mejor manera de hacerlos sentirse bien en su pequeño universo.

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Consejos para trabajar la frustración en niños

Aunque ya hemos adelantado algunas de las claves en este sentido, insistimos en la necesidad de evitar la sobreprotección. Dejar que un niño se equivoque es importante para su desarrollo. Ahora bien, tan relevante es evitar esa sobreprotección como un exceso de tolerancia. Hay que encontrar el punto medio para evitar que tengamos un niño frustrado.

Dar ejemplo es otra de las claves en esto de como trabajar y gestionar la frustración en niños. Si es un sentimiento que provoca la ira o el enfado y es lo que queremos evitar, tenemos que dar ejemplo. La reacción pacífica es la mejor manera de que ellos entiendan que es la forma adecuada de reaccionar. Tenemos que dejar que se frustren en cierta medida, para evitar que lo vean como algo negativo.

La complacencia constante hace que eduquemos niños frustrados. Lo que tenemos que hacer es educar en el esfuerzo. Que entiendan que este tiene recompensa, mientras que los atajos solo tienen frustración. Todo ello, estableciendo por supuesto objetivos que sean razonables y alcanzables.

Estas metas están muy bien en este tipo de situaciones. No alcanzarlas no debe ser tomado como un fracaso. Todo lo contrario. Tenemos que enseñarles que hay que volverlo a intentar. La perseverancia es uno de los valores más importantes en la educación como único camino del éxito o de la consecución de lo que deseamos.

Desde la Asociación Murialdo tendemos la mano para este tipo de ayuda. Organizamos talleres para trabajar las formas de afrontar la frustración en niños y otras muchas problemáticas. Ayudarte es ayudarnos.

El 21 de Junio de 1991 nace nuestra ONG, la Asociación Murialdo, una entidad sin ánimo de lucro que tiene como fin promover la solidaridad, la integración social y el desarrollo personal de aquellas personas que se encuentran en situación de especial vulnerabilidad, a través de proyectos de educación, integración y, formación y empleo, trabajando con la infancia, la adolescencia y la juventud, y los colectivos de mujeres y personas desempleadas.
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